Esta madrugada, me encuentro somnolienta, he pasado el día demasiado despierta, a veces me parece que no se va a terminar nunca y a veces me parece que no me da tiempo a empezarlo, hace años hubiera dado cada aliento de mi boca por la suya, cada ensayo en el saludo, cada ropa en mi cuerpo y hoy tan solo se que no se que sentiría si lo encontrara de nuevo. Se marcho sin hablar, no hubo un adios, ni una despedida, tan solo la despedida del silencio y la ausencia. Esperé cual penelope con un bolso aunque su piel no fuera marrón, una señal, una señal que probablemente se convertirá tan solo en recuerdo en cada noche que no duerma despierta...
miércoles, 27 de octubre de 2010
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